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AAS 96 ; cf. Como hago para conquistarlo y que termine comiendo de mi mano.

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A los pobres se dirigen las promesas divinas: Mt 6,24 y 13,22; Lc 6, y 12,; Rm 14, y 1 Tm 4,4. Cuando esto sucede, el Reino de Dios se hace ya presente sobre esta tierra, aun no perteneciendo a ella. Gn 2, , con el compromiso de perfeccionarlo cf. Gn 1,; 2,; Sb 9, Al hacerse testigo de la grandeza y de la bondad del Creador, el hombre camina hacia la plenitud de la libertad a la que Dios lo llama.

Mt 25,; Lc 19, San Basilio el Grande invita a los ricos a abrir las puertas de sus almacenes y exclama: Tal eficiencia apela directamente a la responsabilidad y la capacidad de diversos sujetos, como el mercado, el Estado y los cuerpos sociales intermedios.

Un mercado verdaderamente competitivo es un instrumento eficaz para conseguir importantes objetivos de justicia: Los agentes deben ser efectivamente libres para comparar, evaluar y elegir entre las diversas opciones. El Estado, en este caso, resulta nocivo para la sociedad: Puede producir efectos potencialmente beneficiosos para toda la humanidad: Las actuales generaciones experimentan directamente la necesidad de la solidaridad y advierten concretamente la importancia de superar la cultura individualista.

David es el depositario de la promesa cf. Esta esperanza reaparece con frecuencia en los Salmos cf. Sal 2; 18; 20; 21; Is 11,; Jr 23, Verdadero pastor del pueblo de Israel cf. En la literatura sapiencial, el rey es presentado como aquel que pronuncia juicios justos y aborrece la iniquidad cf.

Pr 16,12 , juzga a los pobres con justicia cf. Al mismo tiempo, el poder temporal tiene derecho a aquello que le es debido: Mt 4,; Lc 4, Mt 20,; Lc 22, Mc 10,; Mt 20, Rm 13,5 , al poder constituido responde al orden establecido por Dios. San Pablo define las relaciones y los deberes de los cristianos hacia las autoridades cf. La libertad no puede ser usada para cubrir la propia maldad, sino para servir a Dios cf.

Pero Cristo es el Cordero Vencedor de todo poder que en el curso de la historia humana se absolutiza. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social. Este orden es percibido por las conciencias y se realiza, en la vida social, mediante la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad que procuran la paz. En primer lugar, un grupo minoritario tiene derecho a la propia existencia: Rm 2,15 , y punto de referencia normativo de la misma ley civil. En el Estado de Derecho , el poder de infligir penas queda justamente confiado a la Magistratura: Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad.

Los organismos representativos deben estar sometidos a un efectivo control por parte del cuerpo social. Un segundo principio es complementario del primero: La Iglesia por tanto pide: Gn 5 y sobre toda la tierra cf. Dios quiere garantizar al hombre los bienes necesarios para su crecimiento, la posibilidad de expresarse libremente, el resultado positivo del trabajo, la riqueza de relaciones entre seres semejantes.

En el testimonio definitivo de amor que Dios ha manifestado en la Cruz de Cristo, todas las barreras de enemistad han sido derribadas cf. Rm 10,12; Ga 3,; Col 3, Ef 1, , toda la realidad creatural fragmentada y dispersa. Un Dios que puede decir a su pueblo: Trabajando en este campo, sin duda delicado, el investigador se adhiere al designio de Dios.

La consecuencia que deriva de todo ello es muy clara: Por eso la cultura cristiana ha reconocido siempre en las criaturas que rodean al hombre otros tantos dones de Dios que se han de cultivar y custodiar con sentido de gratitud hacia el Creador.

Las circunstancias de incertidumbre y provisionalidad hacen especialmente importante la transparencia en el proceso de toma de decisiones. El clima es un bien que debe ser protegido y requiere que los consumidores y los agentes de las actividades industriales desarrollen un mayor sentido de responsabilidad en sus comportamientos. El ambiente es uno de esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover adecuadamente.

Se trata fundamentalmente de impedir la injusticia de un acaparamiento de los recursos: Multitudes de estos pobres viven en los suburbios contaminados de las ciudades, en alojamientos fortuitos o en conglomerados de casas degradadas y peligrosas slums, bidonvilles, barrios, favelas. Sal 51,4; Jn 13,8 y de vida cf.

Jn 3,5; Ga 3, Por tanto, el derecho al agua es un derecho universal e inalienable. El mundo se presenta a la mirada del hombre como huella de Dios , lugar donde se revela su potencia creadora, providente y redentora.

Gn 4, y en las sociales cf. La paz y la violencia no pueden habitar juntas, donde hay violencia no puede estar Dios cf. Esta paz genera fecundidad cf. Is 48,19 , bienestar cf. Is 48,18 , prosperidad cf. Is 54,13 , ausencia de temor cf. Dios anhela dar la paz a su pueblo: El salmista, escuchando lo que Dios dice a su pueblo sobre la paz, oye estas palabras: Jb 25,2; Sal 29,11; 37,11; 72,3.

El don de la paz sella su testamento espiritual: Ef 6,15 dirigida a todos los hombres. Is 32,17 , entendida en sentido amplio, como el respeto del equilibrio de todas las dimensiones de la persona humana. La violencia es una mentira, porque va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad.

La violencia destruye lo que pretende defender: Entre ellos sobresale el holocausto del pueblo hebreo, la Shoah: La Comunidad Internacional se ha dotado de un Tribunal Penal Internacional para castigar a los responsables de actos particularmente graves: El Magisterio no ha dejado de animar repetidamente esta iniciativa. La carrera de armamentos no asegura la paz. La lucha contra el terrorismo presupone el deber moral de contribuir a crear las condiciones para que no nazca ni se desarrolle.

Los actos de terrorismo hieren profundamente la dignidad humana y constituyen una ofensa a la humanidad entera: Las diferencias religiosas no pueden y no deben constituir causa de conflicto: Resultan oportunas las iniciativas que tienden a instituir Organismos judiciales internacionales.

Dios en Jesucristo salva a todos los hombres y a todo el hombre. Gracias a ella se aplican correctamente los principios morales a los casos particulares.

La prudencia se articula en tres momentos: La prudencia ratifica el bien como deber y muestra el modo en el que la persona se determina a cumplirlo. El servicio a la persona humana. El servicio a la cultura. De ello dan testimonio innumerables obras de arte de todos los tiempos. Para elegir correctamente, es necesario conocer las normas de orden moral y aplicarlas fielmente.

Los padres, las familias y la Iglesia tienen responsabilidades precisas e irrenunciables. No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. El sentido y el fundamento del compromiso cristiano en el mundo derivan de esta certeza, capaz de encender la esperanza, a pesar del pecado que marca profundamente la historia humana: Se manifiestan como hijos de la promesa en la medida en que, fuertes en la fe y en la esperanza, aprovechan el tiempo presente cf.

Ef 5,16; Col 4,5 y esperan con paciencia la gloria futura cf. Mt 22,40; Jn 15,12; Col 3,14; St 2,8. Respeta al otro y sus derechos. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos. Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte, 1: AAS 93 AAS 83 Novo millennio ineunte, Sollicitudo rei socialis, AAS 80 Juan Pablo II, Exh.

Ecclesia in America, AAS 91 Juan Pablo II, Carta enc. AAS 81 AAS 58 AAS 57 Pablo VI, Carta ap. AAS 63 Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes , Dei Verbum , 2: Gaudium et spes , 3: Gaudium et spes, Lumen gentium , 1: AAS 57 5.

Veritatis splendor , AAS 85 Tertio millennio adveniente, AAS 87 AAS 58 ; cf. AAS 57 8. AAS 71 AAS 79 Gaudium et spes, 1: AAS 83 ; Id. Sollicitudo rei socialis, 1: Centesimus annus, 54; AAS 83 Populorum progressio, 13; AAS 59 AAS 84 AAS 68 Evangelii nuntiandi , Concilio Vaticano II, Decl.

Laborem exercens , 3: AAS 73 Sollicitudo rei socialis , AAS 86 AAS 82 AAS 59 AAS 33 AAS 80 ; Id. AAS 71 ; cf. AAS 53 Sollicitudo rei socialis, 3: Menti nostrae, del 23 de septiembre de AAS 53 [] ; Carta enc. AAS 53 [] AAS 73 ; Id. La segunda es aquella en que la voluntad humana se prepara precisamente para conseguir el don de la gracia habitual. Ya dijimos antes a.

Porque, como todo agente obra por un fin, toda causa ha de orientar sus efectos con vistas a su fin. Por otra parte, el orden de los agentes o motores corresponde al orden de los fines. Y en este sentido dice Dionisio en De div. Mi bien consiste en adherirme a Dios. Por eso, que el hombre se convierta a Dios no puede ocurrir sino bajo el impulso del mismo Dios que lo convierte.

Es, pues, manifiesto que el hombre no puede disponerse para recibir la luz de la gracia sino mediante el auxilio de un don gratuito de Dios que le mueva interiormente. Por eso precisamente se le manda que se convierta. El hombre no puede hacer nada si no es movido por Dios, tal como se dice en Jn 15,5: Y tampoco cabe un proceso indefinido.

Objeciones por las que parece que el hombre puede levantarse del pecado sin el auxilio de la gracia. Lo que se presupone a la gracia se hace sin la gracia. Luego el hombre puede levantarse del pecado sin la gracia.

Las cosas naturales pueden siempre recuperar el estado propio de su naturaleza. Pero el pecado es un acto contrario a la naturaleza, como consta por el Damasceno en el libro II.

Porque, aunque el pecado es un acto transitorio, deja la huella permanente del reato, como vimos arriba q. Ahora bien, por el pecado incurre el hombre en un triple detrimento, como consta por lo dicho arriba q. En efecto, incurre en la mancha, porque es privado de la belleza de la gracia por la deformidad del pecado. Se requiere, por tanto, un don habitual, que es la luz de la gracia. El principio de este estado es la gracia, que se pierde por el pecado. Objeciones por las que parece que el hombre puede evitar el pecado sin la gracia.

Lo cual es contradictorio. Se corrige al hombre para que no peque. Lo cual es inadmisible. En un pasaje de Eclo 15,18 se dice: Luego puede el hombre sin la gracia evitar el pecado. Mas en el estado de naturaleza corrupta, para evitar todo pecado, necesita el hombre la gracia habitual, que venga a restaurar la naturaleza. Pero es imposible que permanezca mucho tiempo sin pecar mortalmente.

El pecado que no es borrado en seguida mediante la penitencia, por su propio peso conduce a otro pecado. El hombre puede evitar cada uno de los pecados en particular; pero para evitarlos todos necesita la gracia, como acabamos de decir.

Sin embargo, si no se dispone para recibir la gracia, es por culpa suya. Por eso no queda exento de pecado por el hecho de que no pueda evitar el pecado sin la gracia. Por eso se dice en Eclo 7, Considera la obra de Dios. Campanella pudo resistir y defender su derecho a razonar sobre el mundo. El amor a la vida. Durante el Renacimiento persistieron actitudes tradicionales propias del ascetismo cristiano, que resurgieron con fuerza a finales del S. Nueva actitud ante la naturaleza.

El hombre dominador del mundo por su conocimiento y voluntad: De la magia a la ciencia: No obstante gran parte de los asuntos humanos dependen de su propia virtud, no somos dioses pero tampoco sujetos pasivos sometidos a la diosa Fortuna. Bruno, al rechazar el mito de una originaria edad dorada, concibe el progreso como un continuo alejarse de las formas rudimentarias de la vida humana, ascendiendo de la bestia hasta el hombre. Hay que huir de la ociosidad y la pasividad. Con Vico, en el S.

La ciencia de la historia la fundamenta en dos principios: El principio que afirma que la Historia ha sido hecha por los hombres y por tanto puede ser por ellos conocida.

Aceptando el heliocentrismo , Bruno niega que la Tierra ocupe el centro del universo; afirmando que la infinitud de este.

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